Plaça de Patraix, 21, 46018 València

Ntra. Sra. de los Desamparados

La imagen

En varias ocasiones ha venido la Peregrina a visitar el pueblo de Patraix. Al final, tanta devoción hizo que se hiciera una imagen en la Parroquia. Muchas personas recuerdan la llegada de la imagen al templo. Un transportista del barrio la cargó en su camión, y en llegar, fue llevada a hombros por algunos vecinos, con la presencia de las clavariesas de la Virgen. A partir de esos momentos, las fiestas tuvieron una serie de actos, como la procesión, la comida con los clavarios y la rifa de una imagen.

En el Archivo del Arzobispado y en los Anales de la Parroquia, dice que esta imagen es esculpida por los imagineros valencianos, Peregrín Pérez Sanchis y Gaspar Gerardo Morente. Talla de madera de pino de 1,30 cm, con un coste de 5.000 pts. con fecha de proyecto el 16 de abril de 1957, siendo Párroco D. Jaime Marco. El 2 de junio de 1957, llega la nueva imagen de la Virgen de los Desamparados que tantos devotos tiene. Es coronada en la plaza por el Obispo Auxiliar. Se celebra al día siguiente la misa solemne en la plaza por la mañana y procesión por la tarde por toda la huerta y calles. El 8 de junio de 2019, se bendice la restauración de la imagen realizada por Pedro Arrue.

La imagen la encontramos entrando en el templo, a mano izquierda, enfrente del Cristo. Anteriormente estaba ubicada en la capilla de la Comunión, antes de la última reforma.

Plegaria

Ampáranos, Señora y Madre nuestra.
Ampara a nuestras familias, a nuestros pueblos, a nuestro mundo actual.
Aleja guerras y discordias.
Une los corazones divididos con alegría de sentirse, junto a ti, hijos tuyos.
Da, a los que tienen y pueden, ojos de misericordia y corazón abierto.
Da a todos pan, abrigo y amoroso hogar.
Da salud a los enfermos, paciencia en el dolor a los que sufren,
consuelo a los tristes, ilusión a quienes la han perdido.
Aparta de las mentes el error, y de los corazones, la debilidad.
Mueve a los pecadores a volver en sí, y a los justos a virtud más alta.
Haz que vivamos cantándote y que vayamos, con tu nombre en los labios,
a contemplarte en la Gloria junto a tu hijo Jesucristo,
que con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina
Dios por los siglos de los siglos. Amén.